CONTRA LAS PANDEMIAS CULTURA PDF Imprimir Correo

 

 

 La cultura no solo nos protege de las pandemias también nos protege de las manipulaciones de unos y otros, pero sobre todo, nos da criterio.

Lejos de entrar en si vacuna sí, o vacuna no, echar un vistazo a la historia puede ayudarnos a aprender de ella.

Pandemias ha habido siempre, la peste, el cólera, la fiebre amarilla, la viruela, el SIDA, etc., y desgraciadamente, las seguirá habiendo siempre. Pero no todas las pandemias han afectado de igual manera a las personas, ni siquiera a las de las mismas ciudades ¿por qué? por ejemplo, La Peste Negra que azotó el continente europeo desde 1347 a 1350 y que produjo miles de muertos, a fectaba en mayor medida en aquellos barrios en que se acumulaban mayor cantidad de inmundicias en donde caían “como moscas”.

Veamos cuáles eran las costumbres en ese tiempo, en los mataderos, por ejemplo, los restos de los animales se tiraban a la calle, y allí, perros, gatos, ratas y otros animales daban buena cuenta de ellos; la sangre del desangrado corría libremente por la calle junto con lo orines que desde las casas lanzaban al exterior. Las ropas de las mujeres eran largas hasta el suelo, con lo que barrían sin quererlo, casas y calles, con el consiguiente arrastre de suciedad, microbios y parásitos de un lado al otro.

Sin embargo, algunas de estas pandemias parecían no afectar en algunos barrios o guetos, como era el caso de los guetos judíos, en estos barrios, las epidemias eran menos virulentas. ¿Eran inmunes? en cierto modo, el estilo de vida judío, basado en las leyes de Dios dada a Moisés después de la salida de Egipto era la causa de esta inmunidad. Este conjunto de leyes, óptimas para la vida, eran leyes religiosas, morales, laborales, ecológicas, económicas, humanitarias, civiles, sociológicas, sanitarias e higiénico-dietéticas. Dentro de las leyes sanitarias se indicaba cómo se debía tratar a los muertos, los enfermos, las mujeres con menstruo, y las parturientas; y como parte de las medidas profilácticas entraban los lavamientos y la dieta. (Libros de Éxodo y Levítico)

 

Estas leyes, si bien en una primera lectura parecen duras o incomprensibles, una segunda lectura más sosegada, con un conocimiento de las costumbres de la época, nos dan a entender la tremenda sabiduría y amor que contienen.

Las medidas higiénico-dietéticas, como abstenerse de comer animales con su sangre, o comer sangre, o grasa animal (hoy sabemos, que los venenos que el organismo no puede eliminar los encapsula en la grasa, y que la sangre si se mantiene en el animal muerto, éste, se descompone mucho más rápidamente, aunque ambas cosas, son mucho más que solo el aspecto bioquímico, pero no son el objeto de este artículo), hacían del pueblo judío un pueblo próspero y especialmente sano.

El desconocimiento absoluto que por entonces reinaba del origen de estas epidemias llevaba a todo tipo de elucubraciones, y la comprobación de que los judíos no sufriera de igual manera la pandemia, ocasionaba fuertes sospechas sobre ellos, llegando a acusarlos de envenenar las aguas, y ser los causantes de la enfermedad, sufriendo persecución por ello.

En la actualidad el tremendo desarrollo de la química del medicamento, no ha conseguido superar la eficacia de estas sencillas y baratas medidas profilácticas, del NO contagio, las medidas higiénicas, e higiénico-dietéticas de Éxodo y Levítico, eran en muchos casos suficientes por sí solas, para detener una epidemia, en la actualidad hay otros tipos de pandemias para las que hay que tomar medidas más complejas, como es el caso del SIDA.

Hoy, igual que entonces si queremos no preocuparnos de NINGUNA GRIPE tendremos que aplicar las mismas medidas profilácticas, de higiene por dentro y por fuera. Por dentro, llevando una alimentación sana y suficiente, exenta de grasas animales bien en forma de mantequilla, yogures, quesos, o de carne con su grasa o su sangre, aumentar el consumo de cereales, verduras, legumbres y frutas, lavar, cocinar y conservar convenientemente;  por fuera es imprescindible el lavado de manos con frecuencia, especialmente antes de comer o manipular alimentos, mantener limpia y bien ventilada casa y puestos de trabajo,  evitar compartir cubiertos, vasos y servilletas y toallas, ser temperantes en nuestros hábitos ya que el stress baja mucho el sistema inmunológico.

En el  próximo artículo os hablaremos de cómo tonificar el sistema inmunológico y cómo se comportan los virus, y más medidas profilácticas

¡Hasta pronto!

Emilia Lozano

Acupuntora y Macrobiótica