De plena actualidad está el tema de las rutinas ayurvédicas, tras recibir el Premio Nóbel de Medicina tres investigadores sobre el Reloj Biológico que regula el funcionamiento del cuerpo humano.

Es fundamental establecer una relación de equilibrio entre nuestro cuerpo y los ritmos de la naturaleza, pues aunque a veces lo olvidemos, formamos parte de ella.

¿De qué van las rutinas ayurvédicas?

La tradición del dinacharya, establece una rutina diaria, es una de las herramientas ayurvédicas más poderosas para mejorar la salud y el bienestar en general.

Una de las claves para sentirse bien durante todo el día es vivir en sintonía con los ciclos de la naturaleza.

El Ayurveda nos recuerda algo que nuestros antepasados hacían sin pensar, seguir los ritmos de la naturaleza.

Cuando el sol se ponía era hora de ir a dormir, cuando amanecía era el tiempo de levantarse, etc.

Parece bastante sencillo pero la mayoría de nosotros no lo hace.

Con la llegada sobretodo de la electricidad, la televisión e Internet y que haya supermercados abiertos hasta tarde hemos perdido completamente el contacto con estos ritmos naturales.

Los pilares de la vida, y su importancia para las rutinas ayurvédicas

Los tres pilares de la vida o impulsos naturales son la comida o digestión, el sexo o creatividad y el sueño o el descanso y se rigen dentro del cuerpo por ritmos naturales.

Aunque todos tenemos ritmos únicos basados en nuestra propia constitución, es fundamental que nuestros ritmos básicos estén en armonía con la naturaleza para que nuestros ritmos únicos más sutiles se manifiesten.

Rutinas ayurvédicas

El primer paso para entrar en contacto con estos ritmos es crear una rutina.

La rutina ayuda a establecer el equilibrio en relación a nuestra constitución y regula el reloj biológico.

Influye en el buen funcionamiento de la digestión, temperatura, metabolismo, niveles hormonales, sueño, genera autoestima, disciplina, paz, felicidad y longevidad.

1. Los ritmos del sol

Levantarse con la salida del sol o tan cerca cómo nos sea posible para darle al cuerpo la oportunidad de armonizarse con los ritmos del sol.

Ten en cuenta que el amanecer varía de acuerdo con las estaciones, siendo más temprano a principios del verano y más tarde en invierno.

2. Infusión en ayunas

Beber un vaso de agua tibia o una mezcla de infusión de jengibre, limón y polen en ayunas. Esto ayudará a limpiar el tracto digestivo y estimular el movimiento regular del intestino por las mañanas.

3. Evacuar

Evacuar los intestinos y la vejiga, si es posible sin forzar.

4. Rasparse la lengua

Raspar suavemente la lengua diariamente de atrás hacia delante de 5 a 10 veces con un raspador o con una cucharilla pequeña.

Esto sirve para estimular el sistema digestivo y ayudar a la eliminación de toxinas (ama) acumuladas durante la noche.

5. Higiene bucal

Cepillarse los dientes al menos dos veces al día, una por la mañana y otra antes de irse a la cama.

6. Masaje corporal

Masajear el cuerpo con aceite templado. Dejar el aceite en el cuerpo al menos 20 minutos.

7. Meditación

Practicar meditación o yoga, o un ejercicio suave como caminar durante media hora cada mañana antes de desayunar.

6. Higiene corporal

Tomar una ducha templada.

7. Primera comida del día

Desayunar (nunca nos deberíamos saltar el desayuno, como su significado sugiere, “ruptura del ayuno”, es una comida muy importante).

8. Pequeño reposo

Reposar el desayuno durante unos 10-15 minutos antes de iniciar nuestra actividad.

9. Comer temprano y pasear

Comer a mediodía entre las 12 y la 13h. Debe ser la comida más abundante del día.

Si es posible dar un pequeño paseo para ayudar a hacer la digestión.

10. Cenar temprano

Tomar la cena antes de que se ponga el sol, que es más tarde en el verano y más temprano en invierno.

En general, sobre las 19.00- 20.00 es un buen momento.

11.Acostarse temprano

Ir a la cama entre las 21:30-22: 30 para asegurar un descanso adecuado. No comer, leer o ver la televisión en la cama.

12 Limpieza nasal

Una vez a la semana, limpiar los conductos nasales con agua ligeramente salada usando una taza o una olla neti (la pauta general es ½ cucharada de sal por ½ taza de agua).

A continuación, colocar una gota de aceite en cada fosa nasal con la punta del dedo meñique.

Algunas rutinas pueden variar el orden anterior para acomodarlo a tu vida. Por ejemplo, a menudo es más práctico realizar un masaje de aceite por la noche.

No te sientas abrumado. El primer y más importante es tener la intención de iniciar una rutina diaria si aún no la tienes.

El siguiente paso sería tener comidas regulares (aproximadamente a la misma hora todos los días).

El siguiente sería ir a la cama alrededor de las 22.00. Si al leer la lista te parece demasiado, respira profundamente y ves incorporando una rutina cada vez.

Recuerda que un pequeño paso en la dirección correcta es un gran paso para tu salud y bienestar.

Desde Gent Nova esperamos que os haya gustado este post.