Por Cristina Andreu. Educadora y coach

 

Septiembre es un mes de cambios y de buenos propósitos. Junto con enero es el mes en el que más crecen las ventas de agendas, calendarios, zapatillas y ropa deportiva.

Se disparan las inscripciones en gimnasios y las matrículas en cursos de todo tipo y muchos retomamos la dieta, después de los excesos del verano.

Otro clásico de este mes son los pequeños arreglos en el hogar y la compra de muebles o complementos para ordenar y organizar mejor nuestras casas.

Y, a poco que mires la tele, verás que septiembre es el mes de los coleccionables y fascículos. Los hay  de todo tipo, desde libros hasta rosarios, pasando por piezas para construir cosas mil o muñecos que despiertan nuestra nostalgia.

¿A qué se debe?

Aunque muchos ya no vayamos al colegio o a la universidad, todos compartimos ese espíritu de comienzo de curso, que tiene un efecto psicológico y emocional.

¿Quién no ha sentido alguna vez la ilusión de la vuelta a clase? Esa sensación de que ese año iba a ser mejor, íbamos a estudiar más, a sacar mejores notas, a hacer nuevos amigos.

Por eso, aunque ya no tengamos que regresar a las aulas, muchos en septiembre sentimos deseos de aprender o fijarnos nuevos objetivos y a veces, retomar los objetivos “viejos” que aún no hemos alcanzado.

Cómo aprovecharlo a tope

Sea lo que sea que hayamos hecho este verano, tanto si lo hemos disfrutado muchísimo como si nos ha dejado un mal sabor de boca, cerrar el ciclo estival nos puede traer muchos beneficios si nos organizamos un poco y ponemos nuestra mejor actitud.

Para lograrlo te proponemos este decálogo para aprovechar septiembre.

septiembre rutina

1.- Evita lamentos y quejas que no te conducirán a nada, aunque sean verdad.

Sí, hay que volver al trabajo, pero tal vez puedas plantearte nuevos proyectos para hacerlo más atractivo.

Sí, regresaremos a la cuidad con tráfico y sus inconvenientes, pero volver a casa siempre es reconfortante y tu mente agradece ese retorno a su territorio habitual.

Y sí, conseguir la lista completa de los materiales y libros que tus hijos necesitarán en breve parece una prueba casi tan difícil como llevar el anillo único al Monte del Destino en Mordor, pero reconócelo, estás deseando que vuelvan a clase 😉

2.- Plantéate objetivos motivadores y realistas. Que tengan la capacidad de ilusionarte pero que sean alcanzables. No pretendas pasar del sedentarismo total a querer ir al gimnasio 7 días a la semana.

Debe ser un objetivo desafiante pero no inverosímil.

septiembre rutina

3.- Haz una lista de proyectos y elige. Nuestra energía y nuestro tiempo es limitado. Comienza por aquello que más motivación te suponga y focaliza toda tu energía en alcanzar esa meta. Luego vendrán las demás.

4.- Enfócate. Cuando queremos acudir a mucho, nuestra energía se dispersa y sentimos que no estamos avanzando.

Recuerda que el láser corta casi cualquier material porque concentra toda su fuerza/energía en un solo punto. O como dice Charuca, ¡focus Darling! o en castellano, ¡enfócate cariño!

Charo Vargas es bloguera y empresaria, y se ha hecho famosa por sus agendas ideales y el libro Jefa de tu Vida. Sus posts son toda una fuente de inspiración.  Te dejo aquí el link al artículo Focus Darling.

5.- Calcula el tiempo que le dedicarás a tu(s) nuevo(s) objetivo(s) y asígnale un horario concreto en tu agenda. De nada sirve soñar con nuevos objetivos si no pasamos a la práctica.

Cada plan conlleva unos pasos que hay que dar y esos pasos deben tener fecha y hora porque si esperamos a hacerlos cuando surja un hueco en la agenda, lo más probable es que no lo hagamos.

Por ejemplo, si quieres sacar un título de inglés y para ello vas a apuntarte a un curso, calcula también el tiempo de estudio que será necesario y bloquea un tiempo en tu agenda para ello.

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6.- Visualiza. Permítete soñar.

No pasa nada si ya lo has intentado antes y no lo has logrado. Visualiza que lo logras, cómo te sentirás cuando lo alcances, qué harás después…

Pero también muy importante, visualízate haciendo lo necesario para cumplir con tu reto. Los pasos intermedios, los preparativos, cómo lidiarás con los inconvenientes que surjan.

Cuanto más detallada sea tu visualización, más te meterás en la cabeza que tú eres esa persona que está logrando sus metas.

7.- Lleva un registro de tus logros. Sé tu mejor animador/a y apunta cada meta alcanzada, grande o pequeña. Tus retos del día, de la semana, del mes.

Llevar un registro, en papel (yo soy muy de apuntar en la agenda) o en el móvil, hace que tu visión de cómo va el reto no sea subjetiva, sino que se base en datos objetivos.

8.- Sé fiel a tu plan. No se trata de ser inflexible, sino de entender que o tu plan es una prioridad o no es un plan, sino solo una ilusión.

Si, por ejemplo, alguien te llama para quedar a tomar un café, piensa que ese bloque de tiempo que has apartado para estudiar no está disponible y busca huecos en otro lado.

Recuerda que ser fiel a tu plan significa serte fiel a ti mismo/a.

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9.- Pasa a la acción. Es imprescindible que dediques tiempo a la planificación y a la reflexión, pero sin acción no hay resultados.

Pasa a la acción antes de que se te vayan todas las fuerzas “soñando”.

Pasa a la acción y corrige sobre la marcha lo que deba ser corregido. No esperes a tener el plan perfecto o todo absolutamente organizado.

10.- Si te desvías, retoma. No pierdas tiempo en culparte o venirte abajo si un día no has hecho lo que te habías planificado.

Aprende de tu GPS que cuando te desvías de la ruta, rápidamente recalcula una vía alternativa.

En tu caso, si un día te has saltado la dieta, retómala al día siguiente y sigue. Es en la constancia y la perseverancia donde encontraremos el Santo Grial del éxito.

¡Ánimo con tus retos!